Marcelo Aguilar
Hola, soy Marcelo
Mi relación con la tecnología empezó mucho antes de que supiera que algún día iba a trabajar con datos, programación o inteligencia artificial.
La primera computadora
Cuando tenía unos diez años, mi papá me regaló mi primera computadora. La había armado él mismo, con ingenio y piezas de distintos equipos que habían sido descartados.
No era precisamente la computadora más moderna, pero para mí era fascinante.
Un día abrió QBasic, escribió unas pocas instrucciones y ejecutó el programa. En la pantalla apareció un simple “hola” en color verde.
Todavía recuerdo ese momento.
No sé si era su intención, pero aquel día mi papá había sembrado una semilla que, lentamente, iba a crecer hasta convertirse en una de mis grandes pasiones.
Había descubierto el mundo de la computación.
Un camino que nunca fue una línea recta
Desde entonces mi relación con la tecnología fue tomando distintas formas.
Me interesé por el diseño, la fotografía, la edición de imágenes y video, el desarrollo web y la programación. Estudié Diseño Multimedial y fui incorporando conocimientos de distintas disciplinas.
Mi formación tampoco siguió siempre el camino que había imaginado. En distintos momentos el trabajo me llevó a postergar los estudios y retomarlos más adelante.
Pero entre todos esos cambios hubo algo que se mantuvo constante:
la curiosidad por entender cómo funcionan las cosas y descubrir qué puedo hacer con ellas.
Con el tiempo, esa curiosidad me llevó cada vez más hacia la información, los procesos y los datos.
Los datos cambiaron mi forma de mirar los problemas
Trabajar con información y procesos me enseñó que muchas veces el desafío no está en tener más datos, sino en entender qué nos están diciendo y qué podemos hacer con ellos.
También aprendí que la tecnología por sí sola no resuelve un problema.
Un dashboard puede mostrar decenas de indicadores y no ayudar a tomar una decisión. Una automatización puede ejecutar perfectamente un proceso que nunca nos detuvimos a cuestionar. Y una solución técnicamente sofisticada no necesariamente es la solución que necesitamos.
Por eso intento empezar por otro lugar:
entender el problema, la información disponible y el contexto antes de decidir qué tecnología utilizar.
Esa forma de pensar es la que terminó acercándome a la ciencia de datos, Business Intelligence, la automatización y, más recientemente, a muchas de las posibilidades que abre la inteligencia artificial.
Seguir aprendiendo
Hoy soy Técnico en Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial y estoy cursando el último cuatrimestre de la Licenciatura en Tecnologías Digitales.
Pero estudiar tecnología también me enseñó que probablemente nunca exista un momento en el que uno pueda decir que terminó de aprender.
Las herramientas cambian. Aparecen nuevas formas de trabajar. Algunas tecnologías desaparecen y otras transforman por completo lo que creíamos posible.
Por eso sigo estudiando, experimentando y construyendo proyectos.
Algunos funcionan como esperaba. Otros cambian varias veces durante el camino. Y algunos simplemente sirven para aprender algo que no sabía cuando empecé.
Para mí, esa exploración también forma parte de trabajar con tecnología.
De las ideas a la práctica
Una de las cosas que más disfruto es llevar lo que aprendo al mundo real.
A veces el resultado es software. Otras veces puede ser un análisis, una visualización, una automatización, documentación, un modelo o simplemente una manera diferente de abordar un problema.
Por eso en mis proyectos no quiero mostrar solamente el resultado final.
Me interesa documentar qué problema intentaba resolver, qué alternativas evalué, por qué tomé determinadas decisiones, qué dificultades aparecieron y qué aprendí durante el proceso.
Porque muchas veces la parte más interesante de un proyecto no está solamente en lo que terminó funcionando, sino en todo lo que ocurrió hasta llegar ahí.
Por qué existe marceloaguilar.digital
Vivimos un momento en el que nunca fue tan fácil generar y publicar contenido sobre tecnología.
La inteligencia artificial es una herramienta extraordinaria y forma parte de muchas de las cosas que utilizo y exploro. Pero también creo que, cuanto más sencillo se vuelve generar información, más importante es mantener el criterio, la curiosidad y la mirada humana detrás de ella.
Este sitio nace con esa idea.
Un lugar para investigar, experimentar, construir y compartir lo que voy aprendiendo sobre datos y tecnología, utilizando las herramientas que tenemos a nuestro alcance, incluida la inteligencia artificial, sin dejar de preguntar, verificar, cuestionar y pensar por nosotros mismos.
No pretendo tener una respuesta para todo.
Prefiero compartir ideas y experiencias desde ese proceso: entendiendo que podemos aprovechar todo lo que la tecnología nos ofrece sin perder aquello que nos hace humanos.
Y quizá por eso, después de tantos años, sigo volviendo a la misma curiosidad que empezó frente a aquella primera computadora:
entender la tecnología y descubrir cómo podemos aplicarla en el mundo real.